Lluvia en Madrid.

La noche envuelve Madrid, y una repentina lluvia moja sus calles. Sin embargo, ambos continuamos caminando, no nos importa. De hecho, resulta muy agradable. Cierro los ojos y siento cómo se humedece cada parte de mi cuerpo. Toco mi vestido de lunares y compruebo que está prácticamente goteando. Cesa de llover, y disfruto del aroma que la lluvia ha dejado a su paso. Me miras sonriendo y observo tu intensa mirada, observo esos ojos oscuros que me tienen tan enganchada. Comienza a sonar música de fondo e intento dar con su origen. Un pianista toca una original y preciosa melodía en el hotel situado a nuestra derecha. Me vuelvo hacia ti y me tiendes la mano como proponiéndome un baile improvisado. Únicamente un par de farolas y la luz de la luna iluminan el lugar. La lluvia vuelve, y danzamos lentamente al son de la desconocida balada. La magia impregna el momento. Coinciden de nuevo nuestras tímidas miradas. Eres de ensueño. Dejo por un instante la cobardía a un lado y suspiro en tus labios mi te quiero más sincero.

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