Ella.


Ella cierra los ojos. Sus párpados se sienten demasiado pesados. De un momento a otro se sumerge en esa oscuridad que tanto la consuela. Se introduce en su propio universo; cálido, silencioso, solitario... Ficticio. Aprieta los ojos hasta que le duelen, deseando convertir su mundo en verdadero. Ahí es donde desea estar. Mas ella siempre ha sabido que ese lugar es efímero. Está agotada. No quiere vivir en una realidad hecha por otros. Han sido injustos con ella. Comienzan a caer lágrimas por sus mejillas. Resvalan suevemente rozando las pequeñas pecas de su rostro. Abre de nuevo los ojos y su mundo imaginario desaparece. Respira profundo y se seca las lágrimas. Ella decide no rendirse. Lo volverá a intentar.

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